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Un Clásico: La Piojera







Conoce la picada más famosa y tradicional de Santiago...

Cuando se habla del Terremoto, la chicha, el pernil y el arrollado, se sabe que estas preparaciones son marca registrada de La Piojera, quizás, la picada más famosa de Chile.

Según cuenta la historia, fue en 1922 cuando a una autoridad de la época se le ocurrió invitar a un lugar conocido de Santiago al ex presidente Arturo Alessandri Palma. Cuando Alessandri ingresó y vio todo lleno de trabajadores, exclamó: "¿y a esta piojera que me han traído?, y desde ahí lleva este nombre.

La Piojera ha logrado no sólo ser conocida como una picada, sino que además se ha convertido década tras década, en un lugar de encuentro social que ha sido testigo de cambios políticos y culturales en la capital, pero que ha sabido mantener inquebrantable su tradición y, por qué no decirlo también, la magia que se vive en su interior.

Desde esa época ha cobijado a obreros, trabajadores, oficinistas, estudiantes, políticos y gente de televisión, así como también se ha convertido en centro de eventos culturales, lanzamientos de candidaturas políticas y otras manifestaciones relacionadas con nuestro espíritu nacional.

Este local ha sabido dar espacio a un amplio público, por lo que a todos les queda claro que la intolerancia y la discriminación, son conceptos que en La Piojera se conocen sólo de la puerta hacia fuera.

Hoy es la tercera generación de la familia Benedetti la que administra La Piojera con las mismas ganas y fuerzas de su fundador, Carlos Benedetti Pini, quien luego de trabajar en una tienda de curtiembre en la calle Puente, tuvo la oportunidad de comprar el local donde hoy sigue atendiendo este popular bar criollo, cuyo edificio data de 1850.

Su actual dueño, don Hubert Bernatz Benedetti de 52 años, nieto de don Carlos, junto a dos tías de la familia, las que ya sobrepasaron los 80 años de edad, se encargan de mantener viva a La Piojera, responsabilidad que en gran medida se debe también al público que la visita constantemente.

En medio de la agitada jornada diaria de La Piojera, en donde siempre hay público y la conversación en voz alta recuerda que a este lugar el silencio y el aburrimiento no están invitados, nos recibe su dueño para conversar sobre cómo ha logrado un lugar como éste sobrevivir a los cambios que se suceden en toda capital. "Creo y estoy seguro que La Piojera se ha mantenido en el tiempo gracias a esa magia especial que tiene. Es su ambiente, el espacio, el público que viene acá, no sé. Cuando pasas el umbral de la puerta, entras a otra época, te reciben las banderas chilenas. Esto en el fondo es una quinta de recreo, en donde público de todo tipo viene a comer o tomar algo y pasar un rato agradable conversando. Todo el día hay un dúo de músicos que interpreta canciones desde cuecas hasta rancheras, de lo que quiera la gente", señala entusiasmado nuestro entrevistado, cuando vemos pasar a un apresurado garzón con varios "patos" llenos de ese néctar famoso que según Bernatz, no hay mejor que el que se hace en La Piojera: el famoso Terremoto.

Pero si "El Terremoto" es lo primero que se nos viene a la mente cuando hablamos de La Piojera, una característica que también podría recordarse de inmediato si alguna vez se ha estado acá es la tolerancia, ya que a muchos puede asombrarles el ver la diversidad de público que se da cita en muchas ocasiones en este local. "Hemos sido visitados por cinco presidentes: Arturo Alessandri, Ríos, Allende y los dos Frei. Además han venido Lavín junto a Trivelli a celebrar acá el 21 de mayo del año pasado, el actual alcalde de Santiago, también Nelson Ávila, quien lanzó aquí su candidatura al Senado, los amigos del movimiento Guachaca liderados por Dióscoro Rojas, quienes declararon a La Piojera, Monumento Sentimental, y al mismo tiempo hay gente de trabajo, estudiantes y abuelos que nos visitan. El público es muy variado", comenta Bernatz.

El futuro no es incierto para el dueño de este rincón nacional en el corazón de Santiago, quien sabe que La Piojera aún no tiene fecha de vencimiento y que su ambiente y concepto seguirán manteniéndose incólumes. "El negocio sigue hasta cuando no dé más. Imagínate que ahora mis hijos que están en la universidad ya se están impregnando de este local. Cuando pueden vienen a ayudarnos a atender, lo que significa que la cuarta generación de la familia seguirá dándole vida a La Piojera. Queremos que siga así. No son necesarios los cambios, ni tenemos pensado hacer nada que dañe la esencia de este lugar", enfatiza el nieto y dueño de La Piojera.

Asi pasan los años y La Piojera esta cada día más vital que nunca, sin siquiera tener la intención de desaparecer, haciendo caso omiso al brusco cambio que se va provocando en la ciudad y en la sociedad, más bien recibiendo con los brazos abiertos a todos aquellos que buscan lugares sencillos, agradables, tolerantes, no importando la edad ni la condición social, porque en La Piojera, Santiago y sus tradiciones aún respiran.

Por William Sanzana C.
Fotos: Felipe Cantillana R.

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1 comentarios:

Eleodoro_Gaete_ Rojas dijo...

feliz fiestas patrias...........a gosaragosarrrrrrrr


compañeros

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